martes, 31 de enero de 2012

CARTA AL FUTURO

Destinatario: Segunda Persona del Plural

Dirección: Camino de la Utopía s/n; 2050 (?) Futuro Imperfecto.

Planeta Tierra


Rte/ Primera Persona Singular

31 de Enero, 2012 Allíyentonces.

Vigo, Galicia, Mundo-Este


Queridos Vosotros,


Supongo que los que miréis hacia aquí desde vuestro tiempo (a vosotros os dejo la tecnología para entender estas palabras), os preguntaréis muchas cosas que ni siquiera puedo imaginar -la verdad, tampoco me quiero detener en eso- pero es posible que, alguna vez, al mirarnos siquiera por curiosidad -en el caso de que todavía os acordéis de nosotros- jugueteéis con nuestras graciosas paradojas, y penséis -quizá con media sonrisa y un punto de nostalgia-: ¿y a ese ritual de acudir a las urnas y elegir a un puñado de señores que hacían más o menos lo que querían... le llamaban “democracia”? ¿a esos diarios, esas televisiones, vinculadas al gran poder económico y político, que contaban lo que querían y como querían, sin derecho a réplica, le llamaban “medios de comunicación”? ¿qué comunicaban? ¿a quién? cómo? ¿por qué? ¿para qué?. Y podríais seguir: ¿a esos magistrados salidos del mismo tronco del régimen, que hundía sus raíces en la dictadura más reaccionaria, que hablaban de una “constitución” escrita por una camarilla de líderes políticos, como un “regalo” al pueblo, que dictaban sentencias absurdas, y seguían más la letra escrita que las palabras escuchadas y sentidas, le llamabais “justicia”? ¿y a aquella sociedad basada en el consumo desaforado y drogadicto, que confiaba su organización al azar y a darle las “mismas oportunidades” de acción a los más egoístas, fuertes y agresivos; cegados por la avaricia; y a las grandes masas indefensas e iletradas, que ni siquiera podían abrir los ojos; le llamabais una “sociedad libre”? ¿y a aquella sociedad dominante, cruel e implacable con otros pueblos de la tierra, dispuesta a poner su ilegítimo derecho al robo por delante de la vida de millones de seres humanos, a aquellos países armados hasta los dientes que utilizaban el terror y la destrucción para aumentar su poder, le llamabais “sociedad que condena la violencia”? ¿la violencia de quién? ¿por qué? y a aquel mundo que no calculaba el valor de las cosas por la función que tienen en el medio físico, sinó que tomaba como referencia sus propios deseos y espejismos, desvinculados de la realidad y dictados por emociones, ansias de poder y caprichos, le llamabais “sociedad avanzada”? ¿acaso creían que se habían distanciado lo suficiente de los monos como para jugar a ser dioses? Pero quizá nunca penséis estas cosas, porque no nos recordéis, o no tengáis nada que ver con nosotros. O quizá porque, por nuestra culpa, os habréis quedado sin palabra.


En ese caso, lo siento mucho. No sabíamos construir el futuro, o simplemente, no fuimos capaces.


miércoles, 10 de agosto de 2011

LA LEY DE LA JUNGLA

Lo más trágico de los sucesos de Londres es su ceguera. Parecen producto de una clase sin conciencia de sí misma, totalmente dependiente del sistema que la esclaviza. Sus protagonistas están llamados a ser masacrados, aplastados por las fuerzas represivas del mismo sistema que los ha engañado. Los suburbios de Londres, como los de París o los de cualquier otra gran ciudad del primer mundo, son grandes campos de exterminio a cámara lenta: no hay sitio en el sistema para los que allí viven. Deben simplemente languidecer sin molestar, como los pueblos del tercer mundo. Lo trágico es que cuando alzan la voz no son capaces de articular palabra, porque sus mentes van a la deriva, después de haber sido colonizadas y pisoteadas por toda la escoria ideológica del sistema, del que son la expresión más cruda. Ellos serán la excusa para el fortalecimiento del fascismo, que llegará puntualmente cuando la gente pida -como ya lo está haciendo- más mano dura.


Pero por esa vía hay sólo barbarie: la rebelión existirá de todos modos, porque no podemos escapar de la dialéctica, con o sin conciencia de clase. Y sin conciencia de clase, la rebelión protagonizada por masas alienadas con valores impropios, será una grotesca y trágica representación de lo que el propio capitalismo promueve: el saqueo directo, el egoísmo desenfrenado, la ley de la jungla sin maquillaje.

jueves, 24 de febrero de 2011

CASTILLOS DE ARENA

Hasta ahora, los sucesos en el Norte de África tenían un significado confuso, y no pasaban de provocar un efecto vaga y seductora ensoñación en la izquierda internacional. Sin embargo, las cosas cambian cuando esa oleada de revueltas llega a Libia, presunto regimen progresista y pseudo-socialista. Pues bien, creo que Libia es un escenario crucial, no ya por destapar una conjura yanqui-sionista, que con toda probabilidad existe y constituye un factor más que abrá que ir acotando; sinó porque equivale a la clave del arco de las relaciones entre occidente, en su encarnación Europea, y los regímenes del Magreb.


Por tanto, a las de especulaciones sobre el significado de estas revueltas en la estrategia geopolítica que pivota en torno a Israel, habría que sumar dos elementos clave: la inmigración y el petroleo.


La relación entre Europa y Libia, efectivamente, se arquitecta sobre ambos factores, y si se analiza en toda su crudeza, revela las costuras de este sistema infame que rige la vida de los pueblos en todo el globo: el uso de las personas y los recursos naturales como combustible a quemar en la caldera del beneficio infinito de las clases dirigentes y sus perros guardianes correspondientes.Es bien conocido el chantaje que hace Gadafi con el petroleo a Occidente: el lider libio, desde luego, tendría derecho a gestionar el petroleo de su país como quisiera... si realmente fuera suyo, y no de su pueblo, y no utilizara la riqueza nacional en beneficio propio y de su clan.


Menos comentados en cambio son los acuerdos entre los regimenes de ambas orillas del mediterraneo en materia de migración “ilegal”. En este sentido hay que destacar los acuerdos entre Libia e Italia, que pasan por la contención y represión criminal de los flujos migratorios por parte de Libia (hay casos de inmigrantes que prefieren morir en el mar que volver a las cárceles Libias). Si la política sobre inmigración en Italia es criminal (por un lado se trata a las personas como escoria, y por otro se utiliza su situación de clandestinidad para tener una masa de mano de obra esclava y sin derechos), el regimen de Gadafi es la otra cabeza de puente.


Creo que ese castillo de acuerdos inmorales y criminales entre occidente y esos dictadorzuelos, ese mercadeo capitalista de recursos naturales y de poblaciones que van de un lado a otro a cambio de favores entre los dirigentes de aquí y de allí, esa lógica que sitúa a los pueblos árabes entre la espada islamista y la pared de las dictaduras colaboradoras de occidente, debe saltar por los aires: los pueblos deben ser soberanos, dueños de sus recursos, y autogobernarse; el petroleo y las masas desesperadas debe poder quedarse y prosperar en su lugar de origen, o venderse por lo que valen y son (recursos fósiles limitados y contaminantes) o venir con dignidad, no como botin de guerra ni como esclavos.


Ante estos hechos, la izquierda debe sincronizarse con el pueblo, sinó quiere quedarse vacía. De otro modo, ¿qué alternativa le queda? ¿apoyar a Gadafi por miedo a la CIA? ¿no es eso un fantasma, como el que agita occidente sobre el islamismo, para paralizar o privar de apoyo a las revueltas? ¿y si el miedo a la CIA también fuera un instrumento de la CIA? bien podía serlo, siguiendo esa lógica. Es verdad que EE.UU e Israel ya estarán moviendo sus hilos, y habrá que desvelar su juego, pero hay que recordar que históricamente siempre se ganó esa batalla por la izquierda: los bolcheviques superaron a los mencheviques, los jacobinos se impusieron a los girondinos... pero antes derrotaron a los zares y a la aristocracia.


En todo caso, hoy por hoy, esos movimientos, unidos a la experiencia de la pasada década en América Latina, son la única esperanza para la izquierda, que cumpliría un triste y precario papel si se auto-limitara a defender regimenes corruptos y delirantes. Hay que empezar a apostar por el futuro, sobre todo ante un pasado naufragado. Gadafi no puede exportarse a otros países, pero las revueltas sí. La marea debe derribar los castillos. Se trata de liberar los granos de arena.


martes, 22 de febrero de 2011

La verdad

En estos tiempos tan convulsos, enmarcados en la lucha feroz por el dominio absoluto del planeta y sus recursos, por parte del imperialismo de los EE.UU e Israel y su cohorte de seguidores, no siempre es fácil identificar el bien, ubicarse ante un conflicto y saber en cada momento de qué lado estar. Y esto es así porque a menudo las cosas no se presentan de un modo diáfano e inequívoco, y los países que tienen el coraje de desafiar al imperio albergan sus propias miserias, que no pueden siempre justificarse por la influencia occidental o la conjura americano-israelí.

Ante los hechos de Líbia, por ejemplo, uno piensa en lo fácil era dejarse arrastrar por la pasíon del pueblo tunecino, o la lucha incansable de los egipcios; o qué justa nos parece la causa palestina o saharaui, cuando vemos al ejército israelí o marroquí masacrando a la población civil. Pero en ocasiones el imperialismo utiliza tácticas mucho más sutiles, y entonces ¿qué hacer si se infiltra en movimientos insurgentes, contra presuntas dictaduras, que encima responden abriendo fuego real contra su propio pueblo? ¿qué hacer si, por ejemplo, los hechos de Tiananmen en el 89 o de Srebrenica en el 95 son ciertos, aunque sólo sea en parte? por no hablar de los métodos represivos o de control de la población en los países de la antigua URSS.

Estos hechos, desde luego, no hacen bueno al capitalismo dominante. Pero tampoco sucede al revés: las miserias del capitalismo occidental no justifican cualquier cosa en el otro bando, pues a fin de cuentas, se supone que ante el capitalismo hay que construir una alternativa mejor. Esto parece obvio, pero a menudo domina una mentalidad de guerra fría donde la información es utilizada como un arma por ambos bandos; y de este modo los valores morales y la verdad misma acaban degradándose a apreciaciones relativas, más o menos elásticas y huecas. Pero entonces, ante el horror, uno se da cuenta de que ha hipotecado sus palabras, y tiene que ahogar sus sentimientos humanos en el silencio cómplice, o contraponer cuestiones geopolíticas o ideológicas más o menos abstractas.

Por eso creo que en todos los casos, es esencial determinar la veracidad de los hechos, dar la versión más completa de los mismos, en su contexto y con sus causas; y es evidente que esa veracidad no debe buscarse en los medios de comunicación alineados, o infiltrados de intereses tácticos. Pero es fundamental tener claro que la verdad no es un accidente despreciable: en el fondo son los hechos los que ponen a un régimen del lado del bien o del mal, y no es la presunta virtud de un regimen o dirigente el que hace que todos sus actos sean virtuosos, independientemente de su dimensión objetiva, como si estuviera respondiendo a una función histórica escrita de antemano. Esto parece muy obvio, pero en la búsqueda de la justicia social, de la construcción de un mundo mejor y de la lucha por el bien, a veces nos dejamos la verdad y la razón por el camino, y cuando nos damos cuenta no tenemos más que nuestra estéril voluntad de creer.

martes, 8 de febrero de 2011

Terrorismo

Los EE.UU practican el terrorismo. Han matado a millones de civiles en innumerables guerras las últimas décadas, apoyan y han apoyado golpes de estado fascistas y a los tiranos más sanguinarios a lo largo y ancho del globo. Han despojado a los pueblos del tercer mundo de sus recursos, son un estado racista que practica la tortura en campos de concentración como Guantánamo. Han alimentado, entrenado y creado grupos terroristas para desestabilizar regímenes nacidos de la voluntad popular.


El Estado de Israel practica el terrorismo, el apartheid y la limpieza étnica. Está llevando a cabo un genocidio ante los ojos del mundo, con total impunidad.


El rey de Marruecos, Hassan II, practica asímismo el terrorismo, la tortura y el genocidio contra el pueblo saharahui, cuyo territorio ha invadido y mantiene ocupado, violando el derecho internacional y los mandatos de la ONU.


Estos son algunos de los "amigos" del Estado Español, el cual, además de ser el segundo país del mundo exportador de armas, ha participado directamente en guerras terroristas, fuera de la ley. Además de eso, hunde sus raíces en el régimen anterior, muchos de cuyos terroristas han seguido ocupando sus cargos en el poder político, militar, policial y judicial hasta su muerte o hasta hoy mismo, y que aún se honran en las placas de muchas calles o en puestos honoríficos en partidos políticos, a pesar de haber firmado ejecuciones de muerte u ordenado brutales represiones dentro de aquel aparato terrorista. En el Estado Español, aún después del final oficial de la dictadura, se han creado grupos terroristas desde el gobierno, se han ordenado asesinatos y desapariciones desde el poder ejecutivo y a día de hoy se sigue practicando la tortura sistemática.Más recientemente se ha desarrollado una legislación de excepción que ha llevado al cierre de medios de comunicación, a la ilegalización de partidos políticos y al encarcelamiento de personas que no habían cometido más delito que el de expresar sus posiciones políticas.


La OTAN, de la que forma parte el Estado Español y sus amigos, practica el terrorismo. Han sembrado los Balcanes de uranio empobrecido, ha utilizado armamento ilegal en Iraq y en Gaza, ha bombardeado ciudades como Belgrado o Bagdad, y ha practicado la tortura y la violación sistemática de derechos fundamentales.


EL FMI, las agencias de calificación y los grandes bancos, practican una variedad sofisticada de terrorismo que no deja muertos directamente, pero les permite doblegar la voluntad de los países y suspender su soberanía. Asistimos atónitos a cómo los dictados del poder financiero internacional, bajo la amenaza de los especuladores, pisotean las llamadas "democracias" en que vivimos y ponen a los gobiernos de rodillas, sin necesidad de disparar un sólo tiro, y por supuesto con la complicidad de la prensa "libre", que en ningún momento denuncia este chantage terrorista, ni el tremendo precio político que estamos pagando a cambio de la promesa de una cierta paz económica.


El paro es terrorismo, y no sólo para la legión de desempleados que aceptaría sin rechistar un trabajo a cualquier precio. También para los que viven bajo la espada de damocles del despido cada vez más fácil, que se ven desarmados en el derecho fundamental de defender sus derechos, para una generación entera de jóvenes que ve extinguirse sus posibilidades de prosperar, independizarse y tener hijos, mientras asiste a la explotación laboral de sus padres, que a veces hacen el trabajo correspondiente a dos personas hasta los sesenta y siete años.


Por todo quiero manifestar mi más enérgica condena a la lucha armada de ETA, que en rigor, no es exactamente terrorismo


jueves, 18 de noviembre de 2010

ES LA GUERRA

No sé si la historia fue siempre así. Pero en la actualidad parece una sátira de sí misma, una farsa burda y grotesca... ¿hasta cuando va a mantenerse esta ficción, de que vivimos en una democracia gobernada por y para los ciudadanos? ¿acaso no es evidente que la ley está hecha pensando en las necesidades del gran capital? no somos ya ciudadanos. Nos hemos convertido en carne de cañón para la guerra que las grandes empresas sostienen entre sí, por el saqueo de todos los recursos de la Tierra. No somos más que leña para alimentar las calderas insaciables del máximo beneficio, y poco importan nuestros sueños, nuestros planes, nuestro valor como personas y el valor de tantos recursos naturales que se están expoliando... las cosas ya no tienen valor, sólo un precio, sujeto a las estrategias bélicas de esas grandes empresas. Y los que no sirven ni para arder, o ya están carbonizados serán apartados sin piedad como residuos. ¡En eso nos han convertido! pero encima, como en aquella película de los hermanos Marx, quieren quemar todo el tren, el mismo medio que les sirve de soporte... y al grito de ¡más madera, es la guerra! nos dejamos arrastrar en su viaje suicida y antropófago. ¿Acaso no podemos desenganchar la locomotora? ¿vamos a dejar que el mundo se convierta en un gran campo de concentración, en una granja de esclavos?


sábado, 9 de octubre de 2010

EL PROBLEMA ES LA EMIGRACIÓN


El problema de la inmigración no se resuelve con políticas de integración. Eso es sólo un modo de gestionar el problema, no de resolverlo. Actúa sobre los síntomas igual que el hielo sobre la fiebre. Desde luego, mucho peores son las recetas de la derecha, que cuando no mantienen a las personas inmigrantes fuera del estado de derecho y de sus leyes, convirtiéndolas en mano de obra esclava que es a la vez instrumento para recortar los derechos de la clase trabajadora en general; abogan directamente por expulsiones y otro tipo de políticas represivas que violan flagrantemente los derechos humanos más elementales. La izquierda debe pues afrontar este problema de raíz, porque es un problema nacido y alimentado por el sistema capitalista: el problema es que la gente de tres cuartas partes del mundo vive en la pobreza, muchos en la más absoluta de las miserias, y eso tiene que ver, desde luego, con nuestra situación de opulencia. Ellos vienen aquí buscando lo que debería también ser suyo, disfrutar de las migajas de un mundo construido sobre la explotación y el expolio de sus propios países. Y vienen aquí, a ser explotados, a cambio de poder participar de lo que proclamamos a los cuatro vientos como cumbre de la civilización humana. Ahora bien: tener que abandonar la propia tierra, la propia familia y seres queridos es un drama para cualquier persona. El problema es la desigualdad entre los distintos países, el problema es de nuevo, el sistema capitalista, y no se puede afrontar ningún aspecto relativo a la presencia de inmigrantes de estos países empobrecidos en el mundo llamado "desarrollado" sin tener en cuenta que cuando se habla de inmigración, el problema mayor es la emigración por necesidad.