lunes, 14 de diciembre de 2009

SON GIGANTES

Italia funciona al revés. Qué pensar si no cuando 20 millones de personas votan a un fantoche fascistoide como Berlusconi que es como la visión esperpéntica del ya Valle-inclanesco Duce fascista; y un solo loco le parte la cara, arrojándole a las narices una miniatura bañada en bronce del Duomo de Milán, de esas reproducciones para los turistas que venden en la misma Piazza del Duomo. El episodio desborda elementos de lo más puro y clásico del género trágico, que es la representación del hombre como un títere y de los monumentos a los dioses como baratijas de juguete. El tal Tartaglia es la figura misma del anti-héroe quijotesco, inocente entre la perversión humana, el que paga por los pecados de los demás. Es como un pequeño Jesus del siglo XXI, que se inmola en este sistema de la violencia con un golpe directo y vano. La maquinaria del regimen, que digiere diariamente dosis enormes de abusos contra el débil y está acostumbrada a triturar como un enorme molino de viento cualquier asomo de moral y honestidad, se encarga de interpreta ese penúltimo acto dramático en la que finge aflicción y sorpresa por esta carga del pobre loco, mientras las plañideras del sistema le hacen de coro en el entreacto. Pero no nos engañemos: Don Quijote tenía razón.

viernes, 27 de noviembre de 2009

AL MARGEN

La prohibición en Polonia de los partidos comunistas y de la simbología relativa a tal ideología es la enésima prueba de que nuestro continente se hunde en el fascismo. La izquierda que se considera tal no debe seguir formando parte de esta farsa, debe pasar a la ofensiva, plantearse la construcción de su sociedad como un valor absoluto, abandonando esta nave podrida, acaparando lo que es nuestro, su madera.

El gran engaño radica en la idea de democracia que venden estos regimenes capitalistas, como si una democracia fuera la mera conformación de una "mayoría" representada en las urnas a intervalos regulares de tiempo. El campo semántico es el principal campo de batalla, y es necesario empezar a desenmascarar estos artefactos que confunden el mapa conceptual de los ciudadanos, encerrándoles en un laberinto de contradicciones e incertidumbres. La democracia es la soberanía popular. No existe democracia cuando el pueblo está desarticulado, atomizado, dividido, alienado, cuando la opinión está secuestrada y domesticada por los grandes medios de comunicación, y el campo del pensamiento se reduce a unas grandes autopistas donde sólo algunas ideas pueden circular, mientras otras son apartadas en los arcenes, condenadas a ir a pie, arrojadas a los márgenes mudos de los textos. La democracia es poder, capacidad de decisión y de autogorbierno. Y aquí hay un primer concepto de esta ideología dominante que habría que desmontar: las mayorías que se conforman en los regimenes capitalistas no representan ninguna voluntad popular, son calcos de una situación precaria, sin valor en terminos políticos. No tiene por qué ser respetada, y mucho menos reverenciada, como mera mayoría estadística. No mientras no venga filtrada y pulida de todas las influencias y poderes fácticos que están condicionando su expresión, no debe serlo, si no ha nacido de la reflexión, sinó de respuestas irracionales, emocionales o reflejas. En ese sentido no tiene más valor que los balbuceos de un niño que intenta pronunciar sus primeras palabras, repitiendo lo que oye, ensayando sonidos aislados, ejercitando los músculos de su boca. La opinión de una sóla persona, si es una opinión propia, genuina, nacida de la reflexión o de su pensamiento; o la opinión de un pequeño grupo de personas que tiene oportunidad de debatir y conversar; tiene mucho más valor que los mandatos ciegos de las urnas, producto del aparato digestivo del regimen, que funda cabezas de puente en la opinión de grupos y colectivos ciudadanos, que coloniza las conciencias, que se basa sobre la estupidez y la inercia de las masas.

Por eso no debemos tener complejos de rechazar esta falsa democracia, que es un fascismo enmascarado. Por eso debemos ser sordos a los ladridos de los que intentan frenar la reconquista de nuestra propia conciencia de pueblo, de nuestra soberanía fundada en la acción y el debate, de los que quieren impedir la roturación de los márgenes abandonados e incultos.


lunes, 9 de noviembre de 2009

INTRAMUROS

Hace hoy veinte años caía el "Muro de Berlín" sobre nuestros derechos sociales. Lo cierto es que más que caer el muro fue derribado con la implicación de la RFA, los EE.UU y las potencias occidentales. Es un tópico decir que los alemanes del Este no tardaron en descubrir que la realidad del capitalismo no era la que les habían vendido desde las televisiones occidentales, que había otra cara de la medalla y que esta tuvo un enorme empuje una vez que el sabueso neoliberal pudo retozar a su gusto entre los escombros del antiguo bloque del Este. Puede ser también un lugar común decir que mientras asistimos a la celebración a bombo y platillo del aniversario de la llamada "reunificación", otros muchos muros, más altos y tenebrosos, cierran ese mismo paraíso capitalista a masas humanas mucho más desesperadas e infinitamente más necesitadas que los alemanes orientales; muros que en otros casos encierran a pueblos enteros en ghettos, obligándoles a macerarse en su propia pobreza. Por otra parte puede que el muro de Berlín fuera un símbolo del fracaso del socialismo real a la hora de convencer a su pueblo de las bondades del nuevo sistema, aunque hay que reconocer que quizá fuera necesario levantar aquel dique para detener la marea capitalista que inundó europa desde el Atlántico, y que sólo gracias a él se puso coto durante unas décadas a esa marea con el Estado de Bienestar. Pero no nos engañemos: es este lado del antiguo muro el que sigue totalmente vallado en su perímetro, pues el esplendor del que algunos disfrutan aquí dentro no es sinó el botín arrebatado a las tres cuartas partes de la humanidad que languidecen fuera. En todo caso aquel muro nunca habría existido si la riqueza y los derechos que a todos nos corresponden no estuvierans secuestrados en la fortaleza inexpugnable del capital, que desde su torre de homenaje ni siquiera garantiza el bienestar a todos los que nos refugiamos intramuros.

jueves, 5 de noviembre de 2009

LOS VERDADEROS PIRATAS

Hace quinientos años los corsarios ingleses saqueaban los galeones españoles que llegaban de las indias, cargados del oro expoliado a los pueblos del recién "descubierto" continente americano. Aguerridos marinos como Francis Drake, o Walter Raleigh tenían patente de corso para hacerse con el botín de las lentas y pesadas naves castellanas, es decir, estaban amparados por la reina y estaban al servicio de su Estado, del mismo modo que los reyes católicos de España habían convertido el saqueo de los viejos territorios de incas, mayas y aztecas en una próspera industria al servicio de las oligarquías del reino.

Ahora ese mismo reino está en vilo por la suerte de un grupo de pescadores secuestrados a bordo de su barco por "piratas" somalíes. Dicho de otro modo: miembros de una de las mayores potencias mundiales de pesca industrial han sido atacados por un grupo armado de personas nativas de uno de los países más pobres y desestructurados del planeta, que piden una cierta suma de dinero a cambio de su liberación.

Lo que más me llama la atención es que el debate se ha planteado únicamente en términos de si debe embarcarse o no personal militar a bordo de estos grandes buques de pesca; y en el caso de este secuestro en concreto, si esas mismas fuerzas armadas del Estado Español deberían intervenir o si el mismo Estado Español debería pagar el rescate y luego apresar a los secuestradores y juzgarlos de piratería, para lo que al parecer habría que crear un tipo nuevo en el código penal.

La situación es paradójica y embarazosa, sobre todo cuando desde el nacionalismo vasco moderado se llega a exigir al estado que embarque militares a bordo de naves que hasta hoy no habían izado el pabellón español; o cuando desde el buque insignia del pensamiento abertzale de izquierdas, el diario Gara, se presentan las concentraciones de los familiares y vecinos de los marineros secuestrados como si fueran familiares de presos políticos que reclaman el retorno de sus seres queridos, blandiendo eslóganes como "libertad para nuestros arrantzales". Bueno, comprendo que el deseo de los familiares, pero tampoco sé muy bien a quién se pide... ¿se pretende que el ejército español intervenga? ¿que se pague un rescate a los "piratas"? lo segundo me parece la única posibilidad decente, pero en todo caso no dejo de ver una sombra de hipocresía en todo ello. No espero nada de los grandes medios de comunicación al servicio del sistema, pero me sorprende que desde una cabecera como Gara, que se erige en voz de los pueblos oprimidos y tantas veces ha hecho malabarismos para no condenar los crímenes de E.T.A -renuncia a la condena que yo considero legítima, pues la condena es un pronunciamiento moral, y como tal sólo puede nacer de una libre toma de conciencia sobre la intrínseca perversidad de un acto- desde un periódico como Gara, digo, me decepciona que no se haya hecho alusión al tema fundamental: el imperialismo pesquero que lleva a la explotación de todos los océanos por un puñado de países desarrollados, lo insostenible de la pesca intensiva, lo descabellado de un sistema económico depredador en plena metástasis... en fin, la cuestión de si realmente debemos seguir alimentando el monstruo del capitalismo con el fruto de los recursos vedados a otros pueblos, postrados por la guerra y nuestras histórica piratería... ¿acaso vamos a resolverlo todo con el ejército, atrincherándonos en nuestro palacio de invierno que se derrite? ¿Y cuando nos asalten directamente los mares, crecidos por el calentamiento global que haremos? ¿pueden algo los militares contra el cambio climático? Por eso, aunque no se me haya pedido, aunque espero que todo acabe bien y todos salgan ilesos, no sólo no puedo condenar el secuestro, teniendo en cuenta todos los elementos de contexto, sinó que me pregunto dónde están los piratas en esta historia.

jueves, 22 de octubre de 2009

VIGILIA

Nos dirigimos al abismo, y ellos, los poderosos, lo saben. No tienen alternativa para nosotros, no harán nada por nosotros, apenas saben cómo salvarse a sí mismos, pero desde luego, confían en mantenernos sedados.


Y nosotros somos ese último resplandor de consciencia que sobrevive en la mente de los ahogados, que no quiere rendirse al sueño letal. Somos esa luz palpitante y mortecina acosada por una "oscuridad blanca" que no es luminosa, pero se viste de blanco para engañar. Somos la última esperanza real. Pero la consigna no debe ser ya RESISTENCIA sinó VIGILIA.


ESO ES LO IMPORTANTE


La suelta de visones en una granja de Pontevedra es grave. El hecho de que esos visones sean criados en granjas, sufran y se maten para utilizar su piel, puede resultar reugnante a la sensibilidad humana, pero es mucho menos grave. Pero ninguna de las dos cosas es fundamental, Las palabras del Papa sobre el preservativo, la trama Gurtel, los atentados de ETA, la independecia o no del País Vasco, la ley electoral, el aborto, la violencia de género, el plan Bolonia, el uso del Burqa, el cierre de fábricas de Opel, los piratas Somalíes, el granizo que daña las cosechas, los juegos Olímpicos, la Gripe A, el Sida, la Crisis económica, la guerra de Irak, el Prestige, la Unión Europea, Berlusconi, el Golpe de Honduras, Palestina, las elecciones en Irán.. no son realmente importantes. Lo realmente importante es lo que puede sacudir y cambiar violentamente la realidad, y no sólo nuestra realidad, sinó la Realidad de todos los seres humanos de un modo radical e irreversible. Lo que nos afecta a todos, y nos amenaza como especie. Lo que no se encuentra en los medios, que reflejan sólo el paisaje inmediato de nuestra historia. Aquello que todo el mundo parece ignorar. Por mi parte, cuando llegue el momento, encenderé una bombilla y te miraré a los ojos. Es así que quiero utilizar mis últimas gotas de petroleo.

miércoles, 24 de junio de 2009

CONDENADOS A CONDENAR

Ante el último atentado de ETA, volvemos a asistir al mismo ritual de petición de condenas a esa sector político que hunde su razón de ser en el apoyo político a la organización armada. La idea de exigir un posicionamiento político, encubierto de condena moral, a todo un sector del espectro político es una violación de la idea misma de democracia, y la suplantación de esta por un pragmatismo de excepción, por una política donde las exigencias perentorias y unilaterales sustituye el intercambio de ideas: para que algo parecido a la democracia funcione, es necesario que cada uno de los actores puedan posicionarse en libertad, cuanto mayor sea esa libertad tanto más valioso será escuhar sus intervenciones, aunque sean totalmente opuestas a las propias. Y no estoy diciendo que no sea legítimo emplazar a un sector de la ciudadanía a posicionarse, pero deben ser ellos los que elijan la respuesta. Guste o no, la propia existencia, persistente en el tiempo, de un amplio sector social afín a las posiciones de lucha armada de ETA sitúa la actividad de esta organización en un plano político, además del inmediato plano criminal. Y si bien este último debe ser tratado básicamente en términos de aplicación del derecho, contrastado con instrumentos policiales, el otro debe ser tratado desde un punto de vista político: igual que no se discute de política con los integrantes de ETA es una perversión dar respuestas policiales a los planteamientos políticos realizados por la expresión socio-política del problema. La moral arraiga en sociedades cohexionadas, democráticas y pacificadas. No se impone por decreto.

domingo, 14 de junio de 2009

HACIA UN DESEQUILIBRIO BIPOLAR: LA PAZ CALIENTE

Leo atónito la noticia sobre las "ronde nere" en Italia. No debería sorprenderme, visto el curso que está tomando la política en Europa y el proceso fascistizante de todo el continente... pero si uno hace el ejercicio que propone a veces Julio Anguita, de pensar mentalmente de viajar en el tiempo hasta hace veinte años, y como habría resultado juzgar los acontecimientos actuales con lo parámetros de entonces, uno es consciente de hasta donde nos han traído, paso a paso.

Leí algunos comentarios a la noticia en el diario Público, entre ellos me llamó la atención uno que con gran agudeza establecía un paralelismo entre el proceso que se vivío entre 1920 y 1940 y el de los últimos veinte años. De este modo relacionaba la desactivación política de la izquierda después del fracaso de la revolución de 1917 en occidente con la crisis de la izquierda a partir de 1989; la década de liberalismo desatado de los años 20 con la década de los 90: y el crack del 29 y la posterior crisis social y ascenso del fascismo con el momento actual. Creo que se podrían encontrar incluso otros paralelismos, como el derrumbe de los imperios centrales que se dió en 1918 con la desintegración de la URSS a partir del 89. Sin embargo creo que en general falta considerar un matiz: la ausencia hoy en día de un actor fundamental como la Unión Soviética, que en los años treinta apoyó a los partidos comunistas occidentales y permitió articular la resistencia. Detrás de eso hay una razón más profunda: el prestigio que tenía entonces la ideología comunista y el papel de la Revolución rusa como gran referente. Además hay otras diferencias: en aquella época no había comenzado aún el proceso de descolonización y los movimientos de liberación del tercer mundo, el capitalismo no había alcanzado aún su dimensión global y la visión de la izquierda estaba muy centrada en la propia experiencia histórica en la primera y la segunda revolución industrial.

Con la situación actual el futuro que se abre ante nosotros tendría también sus peculiaridades: si las tensiones de aquella época desembocaron en una cruenta guerra mundial, donde las distintas potencias se enfrentaron por la hegemonía en sus distintas áreas de influencia; para de ahí desembocar en una situación bipolar, con el mundo dividido en dos bloques enfrentados; hoy, si bien los EE.UU han perdido la hegemonía total y nuevos actores han surgido con fuerza en los últimos años, la situación es distinta: en lugar de un choque de ideologías se proponen choques de civilizaciones, en un mundo donde el capitalismo es la ideología casi exclusiva, los poderes fñacticos de occidente identifican el enemigo con el vago concepto de "terrorista", y al tiempo que las diferencias norte-sur aumentan, y se acentúa la afluencia de inmigrantes de los países del sur al norte rico, en el norte surgen movimientos fascistoides orientados a asegurar el "orden", y la represión interna. El campo de batalla no es ya tanto geográfico: se perseguirá a la gente por su raza, su religión, su lugar de proveniencia, sus ideas... los dos nuevos bloques establecerán una relación asimétrica entre una conjura de opulentas clases dominantes occidentales y todos los demás, que de un modo u otro se propongan resistir a la apisonadora capitalista y a su nueva moral ad hoc. No sería pues una guerra fría, sinó una Pax imperial... una paz caliente, siempre en el punto de ebullición y sostenida por la fuerza.

Es obvio que ante esta situación la izquierda debe rearmarse de ideología, y no basta con reeditar el pensamiento de Lenin, sinó que habría que aplicar lo profundo de su lógica marxista al análisis de la actualidad. Muchas cosas han cambiado en la naturaleza y representación propia de la clase obrera, y en las formas de explotación. Pero creo que no tendría mucho recorrido una formulación que no tomase en cuenta las experiencias de las distintas luchas liberatorias tenidas en la segunda mitad del siglo: junto al dominio del hombre por el hombre; el dominio de la mujer por el hombre; el dominio de los imperios sobre los pueblos; el dominio de los pueblos sobre su medio físico. Creo que es posible reformular un horizonte tan revolucionario como el de entonces, y tan necesario; sobre cuatro pilares fundamentales, hoy en día: Un modelo de sociedad socialista, que ponga al ser humano en su centro; participativa y plenamente democrática, pero dentro de un marco donde se prime el bien común y la soberanía popular. La defensa del medio ambiente, no como una cuestión moral de respeto a algo que es ajeno a las civilizaciones humanas, sinó partiendo de la base de que el medio ambiente es el medio físico, el soporte necesario para la subsistencia de los pueblos, que cuyas dimensiones naturales no deben desbordar; el anti-fascismo, la oposición al abuso de cualquier tipo del fuerte sobre el débil y la primacía de la razón y la humanidad, así como la centralidad del pueblo como sujeto político, y no como objeto pasivo oprimido y explotado por unas clases dirigentes; el anti-imperialismo, el respeto de los pueblos entre sí y la convivencia armónica entre ellos, basada en el principio de igualdad entre todos los seres humanos, y el respeto debido a las culturas que, en diferentes estadios de maduración y siguiendo sus propios procesos, les sirven de contexto vital.

lunes, 8 de junio de 2009

PIEDRAS CONTRA LA TORMENTA.

Señores, ya no caben medias tintas. El hundimiento estrepitoso del social-liberalismo y de la "izquierda-ma-non-troppo" en europa ha marcado ya un hito histórico del que es preciso levantar acta: En plena crisis financiera, ese tapón para las aspiraciones de bienestar de los pueblos ya no lo compra nadie. Pero la tragedia es que la izquierda verdadera, o al menos la que tímidamente venía situándose de este lado del tapón, una vez descorchada la botella no se atreve a crear espuma: pues bien, en estas circunstancias los bárbaros volveran a desbordar los limes y a enseñorearse de las carcasas de este viejo sueño de ilustres déspotas llamada EUropa... el pillaje, las guerras sectoriales, la defensa a tiros de la propia parcela y el feudalismo más feroz volverán a desclasarnos como siervos de la gleba, y nosotros, que pudimos ser pueblos pero no quisimos levantar la cabeza tendremos que jugarnos el cuello por conflictos de escalera.


Un fantasma recorre Europa.. como una oleada de aire gélido entre las ruinas de las viejas trincheras, de los campos de exterminio, de las calles empedradas de los viejos santuarios obreros. Un fantasma que se está adensando como nubes de tormenta, que se oye ya venir con redoble de truenos. Y nosotros salimos a la calle, pero ya dispersos desde el principio, en mil manchitas de aceite: el conflicto del metal en Vigo, el naval en Gijon, los ferroviarios en Francia, los ganaderos por las calles de Madrid... lo más que podemos hacer es quemar autobuses, tirar piedras... piedras contra el cielo.

¿Es que nadie tiene nada mejor que proponer?


Algo como una idea positiva, tipo un sistema que parta de la base de que no podemos seguir existiendo como muertos vivientes: chupando la sangre roja de los hombres, la sangre verde de la tierra, la sangre negra de las piedras... algo que ponga el acento es nuestras capacidades creativas como seres humanos, que ponga un freno a esta lujuria del poseer, a esta política de la dominación física y la fuerza bruta, a este vivir para acumular y dejar tras de nosotros una estela de basura. ¿Acaso no hay recursos tecnicos y científicos suficientes como para construir una sociedad basada en la convivencia entre los seres humanos y con el medio, buscando el bienestar comun? hasta las hormigas pueden hacerlo.


De momento hay una idea que empieza a sonar como un eco tenue, que se confunde casi con el aire: Decrecimiento... decrecimiento.... decrecimiento...


sábado, 6 de junio de 2009

¿NUCLEAR PARA QUE?

Las informaciones sobre el posible cierre o no de Garoña que he oído en los últimos días me han llevado a dos reflexiones:


La primera es sobre el tipo de "democracia" que padecemos, donde con enorme cinismo se admite por parte del gobierno que la publicación de la decisión tomada se aplazará hasta el lunes. Obviamente la razón es electoral... pero aquí se asume con la mayor naturalidad del mundo, por parte de comentaristas radiofónicos pretendidamente progresistas... igual que en su día se disculpó a Obama cuando decidió no publicar ciertas fotos de torturas en Guantánamo para evitar "una ola de antiamericanismo". Llamarle a esto democracia es como poner el cero térmico a 24 grados: podemos decirlo una y mil veces, e incluso darlo por bueno. Pero jamás sentiremos frío a esa temperatura y el dato acabará perdiendo cualquier significado relevante.


La segunda reflexión, es sobre los parámetros mismos en los que se plantea el debate: nos dicen que la energía nuclear es necesaria porque el suministro de las energías renovables no llegará nunca a cubrir las "necesidades de la población". ¿Qué necesidades? ¿alguien ha planteado seriamente en qué estamos invirtiendo toda esa energía? ¿acaso no debe primero hacerse un debate sobre las necesidades energéticas reales y decidirse en consecuencia cuánta energía inyectar, en dónde y para qué? ¿como se le puede dar un valor al "crecimiento económico" sin valorar qué tipo de crecimiento, en qué dirección se está creciendo? ¿no deberíamos computar en el cálculo global los recursos que estamos destruyendo, la hipoteca que estamos asumiendo? ¿porqué la economía traiciona de un modo tan flagrante su balance global, en términos de coste y beneficio y no computa el sufrimiento que se genera a poblaciones humanas, el medio ambiente, etc? ¿por qué debemos crecer? ¿a dónde queremos ir? pero claro, eso sería cuestionarse el sistema, y debe quedar dentro de la caja de los truenos.