miércoles, 24 de junio de 2009

CONDENADOS A CONDENAR

Ante el último atentado de ETA, volvemos a asistir al mismo ritual de petición de condenas a esa sector político que hunde su razón de ser en el apoyo político a la organización armada. La idea de exigir un posicionamiento político, encubierto de condena moral, a todo un sector del espectro político es una violación de la idea misma de democracia, y la suplantación de esta por un pragmatismo de excepción, por una política donde las exigencias perentorias y unilaterales sustituye el intercambio de ideas: para que algo parecido a la democracia funcione, es necesario que cada uno de los actores puedan posicionarse en libertad, cuanto mayor sea esa libertad tanto más valioso será escuhar sus intervenciones, aunque sean totalmente opuestas a las propias. Y no estoy diciendo que no sea legítimo emplazar a un sector de la ciudadanía a posicionarse, pero deben ser ellos los que elijan la respuesta. Guste o no, la propia existencia, persistente en el tiempo, de un amplio sector social afín a las posiciones de lucha armada de ETA sitúa la actividad de esta organización en un plano político, además del inmediato plano criminal. Y si bien este último debe ser tratado básicamente en términos de aplicación del derecho, contrastado con instrumentos policiales, el otro debe ser tratado desde un punto de vista político: igual que no se discute de política con los integrantes de ETA es una perversión dar respuestas policiales a los planteamientos políticos realizados por la expresión socio-política del problema. La moral arraiga en sociedades cohexionadas, democráticas y pacificadas. No se impone por decreto.

domingo, 14 de junio de 2009

HACIA UN DESEQUILIBRIO BIPOLAR: LA PAZ CALIENTE

Leo atónito la noticia sobre las "ronde nere" en Italia. No debería sorprenderme, visto el curso que está tomando la política en Europa y el proceso fascistizante de todo el continente... pero si uno hace el ejercicio que propone a veces Julio Anguita, de pensar mentalmente de viajar en el tiempo hasta hace veinte años, y como habría resultado juzgar los acontecimientos actuales con lo parámetros de entonces, uno es consciente de hasta donde nos han traído, paso a paso.

Leí algunos comentarios a la noticia en el diario Público, entre ellos me llamó la atención uno que con gran agudeza establecía un paralelismo entre el proceso que se vivío entre 1920 y 1940 y el de los últimos veinte años. De este modo relacionaba la desactivación política de la izquierda después del fracaso de la revolución de 1917 en occidente con la crisis de la izquierda a partir de 1989; la década de liberalismo desatado de los años 20 con la década de los 90: y el crack del 29 y la posterior crisis social y ascenso del fascismo con el momento actual. Creo que se podrían encontrar incluso otros paralelismos, como el derrumbe de los imperios centrales que se dió en 1918 con la desintegración de la URSS a partir del 89. Sin embargo creo que en general falta considerar un matiz: la ausencia hoy en día de un actor fundamental como la Unión Soviética, que en los años treinta apoyó a los partidos comunistas occidentales y permitió articular la resistencia. Detrás de eso hay una razón más profunda: el prestigio que tenía entonces la ideología comunista y el papel de la Revolución rusa como gran referente. Además hay otras diferencias: en aquella época no había comenzado aún el proceso de descolonización y los movimientos de liberación del tercer mundo, el capitalismo no había alcanzado aún su dimensión global y la visión de la izquierda estaba muy centrada en la propia experiencia histórica en la primera y la segunda revolución industrial.

Con la situación actual el futuro que se abre ante nosotros tendría también sus peculiaridades: si las tensiones de aquella época desembocaron en una cruenta guerra mundial, donde las distintas potencias se enfrentaron por la hegemonía en sus distintas áreas de influencia; para de ahí desembocar en una situación bipolar, con el mundo dividido en dos bloques enfrentados; hoy, si bien los EE.UU han perdido la hegemonía total y nuevos actores han surgido con fuerza en los últimos años, la situación es distinta: en lugar de un choque de ideologías se proponen choques de civilizaciones, en un mundo donde el capitalismo es la ideología casi exclusiva, los poderes fñacticos de occidente identifican el enemigo con el vago concepto de "terrorista", y al tiempo que las diferencias norte-sur aumentan, y se acentúa la afluencia de inmigrantes de los países del sur al norte rico, en el norte surgen movimientos fascistoides orientados a asegurar el "orden", y la represión interna. El campo de batalla no es ya tanto geográfico: se perseguirá a la gente por su raza, su religión, su lugar de proveniencia, sus ideas... los dos nuevos bloques establecerán una relación asimétrica entre una conjura de opulentas clases dominantes occidentales y todos los demás, que de un modo u otro se propongan resistir a la apisonadora capitalista y a su nueva moral ad hoc. No sería pues una guerra fría, sinó una Pax imperial... una paz caliente, siempre en el punto de ebullición y sostenida por la fuerza.

Es obvio que ante esta situación la izquierda debe rearmarse de ideología, y no basta con reeditar el pensamiento de Lenin, sinó que habría que aplicar lo profundo de su lógica marxista al análisis de la actualidad. Muchas cosas han cambiado en la naturaleza y representación propia de la clase obrera, y en las formas de explotación. Pero creo que no tendría mucho recorrido una formulación que no tomase en cuenta las experiencias de las distintas luchas liberatorias tenidas en la segunda mitad del siglo: junto al dominio del hombre por el hombre; el dominio de la mujer por el hombre; el dominio de los imperios sobre los pueblos; el dominio de los pueblos sobre su medio físico. Creo que es posible reformular un horizonte tan revolucionario como el de entonces, y tan necesario; sobre cuatro pilares fundamentales, hoy en día: Un modelo de sociedad socialista, que ponga al ser humano en su centro; participativa y plenamente democrática, pero dentro de un marco donde se prime el bien común y la soberanía popular. La defensa del medio ambiente, no como una cuestión moral de respeto a algo que es ajeno a las civilizaciones humanas, sinó partiendo de la base de que el medio ambiente es el medio físico, el soporte necesario para la subsistencia de los pueblos, que cuyas dimensiones naturales no deben desbordar; el anti-fascismo, la oposición al abuso de cualquier tipo del fuerte sobre el débil y la primacía de la razón y la humanidad, así como la centralidad del pueblo como sujeto político, y no como objeto pasivo oprimido y explotado por unas clases dirigentes; el anti-imperialismo, el respeto de los pueblos entre sí y la convivencia armónica entre ellos, basada en el principio de igualdad entre todos los seres humanos, y el respeto debido a las culturas que, en diferentes estadios de maduración y siguiendo sus propios procesos, les sirven de contexto vital.

lunes, 8 de junio de 2009

PIEDRAS CONTRA LA TORMENTA.

Señores, ya no caben medias tintas. El hundimiento estrepitoso del social-liberalismo y de la "izquierda-ma-non-troppo" en europa ha marcado ya un hito histórico del que es preciso levantar acta: En plena crisis financiera, ese tapón para las aspiraciones de bienestar de los pueblos ya no lo compra nadie. Pero la tragedia es que la izquierda verdadera, o al menos la que tímidamente venía situándose de este lado del tapón, una vez descorchada la botella no se atreve a crear espuma: pues bien, en estas circunstancias los bárbaros volveran a desbordar los limes y a enseñorearse de las carcasas de este viejo sueño de ilustres déspotas llamada EUropa... el pillaje, las guerras sectoriales, la defensa a tiros de la propia parcela y el feudalismo más feroz volverán a desclasarnos como siervos de la gleba, y nosotros, que pudimos ser pueblos pero no quisimos levantar la cabeza tendremos que jugarnos el cuello por conflictos de escalera.


Un fantasma recorre Europa.. como una oleada de aire gélido entre las ruinas de las viejas trincheras, de los campos de exterminio, de las calles empedradas de los viejos santuarios obreros. Un fantasma que se está adensando como nubes de tormenta, que se oye ya venir con redoble de truenos. Y nosotros salimos a la calle, pero ya dispersos desde el principio, en mil manchitas de aceite: el conflicto del metal en Vigo, el naval en Gijon, los ferroviarios en Francia, los ganaderos por las calles de Madrid... lo más que podemos hacer es quemar autobuses, tirar piedras... piedras contra el cielo.

¿Es que nadie tiene nada mejor que proponer?


Algo como una idea positiva, tipo un sistema que parta de la base de que no podemos seguir existiendo como muertos vivientes: chupando la sangre roja de los hombres, la sangre verde de la tierra, la sangre negra de las piedras... algo que ponga el acento es nuestras capacidades creativas como seres humanos, que ponga un freno a esta lujuria del poseer, a esta política de la dominación física y la fuerza bruta, a este vivir para acumular y dejar tras de nosotros una estela de basura. ¿Acaso no hay recursos tecnicos y científicos suficientes como para construir una sociedad basada en la convivencia entre los seres humanos y con el medio, buscando el bienestar comun? hasta las hormigas pueden hacerlo.


De momento hay una idea que empieza a sonar como un eco tenue, que se confunde casi con el aire: Decrecimiento... decrecimiento.... decrecimiento...


sábado, 6 de junio de 2009

¿NUCLEAR PARA QUE?

Las informaciones sobre el posible cierre o no de Garoña que he oído en los últimos días me han llevado a dos reflexiones:


La primera es sobre el tipo de "democracia" que padecemos, donde con enorme cinismo se admite por parte del gobierno que la publicación de la decisión tomada se aplazará hasta el lunes. Obviamente la razón es electoral... pero aquí se asume con la mayor naturalidad del mundo, por parte de comentaristas radiofónicos pretendidamente progresistas... igual que en su día se disculpó a Obama cuando decidió no publicar ciertas fotos de torturas en Guantánamo para evitar "una ola de antiamericanismo". Llamarle a esto democracia es como poner el cero térmico a 24 grados: podemos decirlo una y mil veces, e incluso darlo por bueno. Pero jamás sentiremos frío a esa temperatura y el dato acabará perdiendo cualquier significado relevante.


La segunda reflexión, es sobre los parámetros mismos en los que se plantea el debate: nos dicen que la energía nuclear es necesaria porque el suministro de las energías renovables no llegará nunca a cubrir las "necesidades de la población". ¿Qué necesidades? ¿alguien ha planteado seriamente en qué estamos invirtiendo toda esa energía? ¿acaso no debe primero hacerse un debate sobre las necesidades energéticas reales y decidirse en consecuencia cuánta energía inyectar, en dónde y para qué? ¿como se le puede dar un valor al "crecimiento económico" sin valorar qué tipo de crecimiento, en qué dirección se está creciendo? ¿no deberíamos computar en el cálculo global los recursos que estamos destruyendo, la hipoteca que estamos asumiendo? ¿porqué la economía traiciona de un modo tan flagrante su balance global, en términos de coste y beneficio y no computa el sufrimiento que se genera a poblaciones humanas, el medio ambiente, etc? ¿por qué debemos crecer? ¿a dónde queremos ir? pero claro, eso sería cuestionarse el sistema, y debe quedar dentro de la caja de los truenos.