Los EE.UU practican el terrorismo. Han matado a millones de civiles en innumerables guerras las últimas décadas, apoyan y han apoyado golpes de estado fascistas y a los tiranos más sanguinarios a lo largo y ancho del globo. Han despojado a los pueblos del tercer mundo de sus recursos, son un estado racista que practica la tortura en campos de concentración como Guantánamo. Han alimentado, entrenado y creado grupos terroristas para desestabilizar regímenes nacidos de la voluntad popular.
El Estado de Israel practica el terrorismo, el apartheid y la limpieza étnica. Está llevando a cabo un genocidio ante los ojos del mundo, con total impunidad.
El rey de Marruecos, Hassan II, practica asímismo el terrorismo, la tortura y el genocidio contra el pueblo saharahui, cuyo territorio ha invadido y mantiene ocupado, violando el derecho internacional y los mandatos de la ONU.
Estos son algunos de los "amigos" del Estado Español, el cual, además de ser el segundo país del mundo exportador de armas, ha participado directamente en guerras terroristas, fuera de la ley. Además de eso, hunde sus raíces en el régimen anterior, muchos de cuyos terroristas han seguido ocupando sus cargos en el poder político, militar, policial y judicial hasta su muerte o hasta hoy mismo, y que aún se honran en las placas de muchas calles o en puestos honoríficos en partidos políticos, a pesar de haber firmado ejecuciones de muerte u ordenado brutales represiones dentro de aquel aparato terrorista. En el Estado Español, aún después del final oficial de la dictadura, se han creado grupos terroristas desde el gobierno, se han ordenado asesinatos y desapariciones desde el poder ejecutivo y a día de hoy se sigue practicando la tortura sistemática.Más recientemente se ha desarrollado una legislación de excepción que ha llevado al cierre de medios de comunicación, a la ilegalización de partidos políticos y al encarcelamiento de personas que no habían cometido más delito que el de expresar sus posiciones políticas.
La OTAN, de la que forma parte el Estado Español y sus amigos, practica el terrorismo. Han sembrado los Balcanes de uranio empobrecido, ha utilizado armamento ilegal en Iraq y en Gaza, ha bombardeado ciudades como Belgrado o Bagdad, y ha practicado la tortura y la violación sistemática de derechos fundamentales.
EL FMI, las agencias de calificación y los grandes bancos, practican una variedad sofisticada de terrorismo que no deja muertos directamente, pero les permite doblegar la voluntad de los países y suspender su soberanía. Asistimos atónitos a cómo los dictados del poder financiero internacional, bajo la amenaza de los especuladores, pisotean las llamadas "democracias" en que vivimos y ponen a los gobiernos de rodillas, sin necesidad de disparar un sólo tiro, y por supuesto con la complicidad de la prensa "libre", que en ningún momento denuncia este chantage terrorista, ni el tremendo precio político que estamos pagando a cambio de la promesa de una cierta paz económica.
El paro es terrorismo, y no sólo para la legión de desempleados que aceptaría sin rechistar un trabajo a cualquier precio. También para los que viven bajo la espada de damocles del despido cada vez más fácil, que se ven desarmados en el derecho fundamental de defender sus derechos, para una generación entera de jóvenes que ve extinguirse sus posibilidades de prosperar, independizarse y tener hijos, mientras asiste a la explotación laboral de sus padres, que a veces hacen el trabajo correspondiente a dos personas hasta los sesenta y siete años.
Por todo quiero manifestar mi más enérgica condena a la lucha armada de ETA, que en rigor, no es exactamente terrorismo
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